miércoles, 18 de julio de 2012

Circo

En este acto circense, tú crees que eres el número principal, vas a realizar el acto más arriesgado de la noche, pero necesitas un voluntario. Pero obvio, aunque es un acto de circo y los peligros son reales nadie en su sano juicio se ofrecería para para el número que realizarás.  Así que pactas con alguien de antemano para que se ofrezca, el quiere ser partícipe de esto, quiere ayudarte a llevar a cabo este gran número. Él es el blanco, tu show consiste en lanzar dardos, dardos que ellos mismos piden que sean arrojados en una zona que llame la atención para provocar más expectación entre el público. Por ser el voluntario causa que el público sienta simpatía por el. Los dardos son reales, así que tienen que ser lanzados con precaución, sino das en el punto exacto puedes herir, sabes que tu carrera depende de ello. Recuerdas que la gracia de este número es que estos dardos van impregnados con un toque ponzoña, no letal, tampoco dejarán una herida que pongan en riesgo la existencia, pero que causa un ardor de "putamadre" sino son arrojados en el punto indicado. Uno tras otro los proyectiles aciertan en el blanco, pero en ocasiones fallas en forma imperceptible y el público no lo advierte. Uno no causa nada, dos una leve picazón, el tercero empieza a incomodar, del cuarto en adelante comienza un efecto como múltiples aguijones de abeja en una zona muy reducida de piel, sabes que está empezando a doler, pero no te puedes detener, ya estás arrojándolos y sabes que es una oportunidad entre mil de hacer esta osadía circense y el público está fascinado. Termina el espectáculo, todos los dardos fueron lanzados, la mayoría da en el blanco pero una cantidad considerable falla milimétricamente. Por dentro te sientes bien porque tienes una excelente puntería, pero igual sientes remordimiento, sabes que el objetivo siente algo más que incomodidad. El público te felicita, el aplauso es ensordecedor, pero tras bambalinas la historia es distinta y ahora viene la contraparte, ¡¿como no tuviste cuidado?! ¡erraste a varios!. Ahora ves que la reacción alérgica tiene al objetivo en condiciones que no esperabas. Ahora no eres el héroe, no eres el centro de la atención, mágicamente pasaste al otro lado. Haces click, entiendes que tu no eras el personaje principal del acto, sólo eras una parte más de una espectáculo aún mayor, te das cuenta que caíste en su trampa, el voluntario se llevó la mitad de tus ganancias y la avenía de todos. Tú terminas siendo el malo de la película, te sientes utilizado. Fuiste timado en tu propio show.

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